En una madrugada que parecía tranquila, una escena inesperada se desplegó en la intersección de Urquiza y Chacabuco. Allí, un vehículo, aparentemente sin rumbo ni destino, se precipitó hacia el interior de una zanja que la Municipalidad estaba en proceso de reparar.
El conductor, cuya identidad no ha sido revelada, relató a la policía que una baja repentina en su presión arterial lo llevó a perder el control del volante. La versión, aunque dramática, quedó respaldada por el resultado negativo de la alcoholemia, que indicó que no había presencia de alcohol en su organismo. Según las pericias realizadas por las autoridades, el hombre circulaba a una velocidad de 40 km/h, lo que, en parte, pudo haber mitigado las posibles lesiones.
A pesar del susto y el deslizamiento nocturno, el conductor salió ileso del accidente. La velocidad moderada jugó a su favor, evitando golpes significativos. Sin embargo, el coche permanecía encajado en la zanja, una trampa urbana en medio de una obra de recuperación de calzada que aún no estaba completa.
La policía ha iniciado los trámites necesarios para la remoción del vehículo, mientras se espera la llegada de una grúa que saque al automóvil de su inusual encierro.
