La crisis petrolera en el golfo de San Jorge se agrava con la salida de empresas y el despido de personas, genera un quiebre en la actividad económica. La incertidumbre crece entre los petroleros y las pymes vinculadas al sector, que dependen en gran medida de la estabilidad de la industria. E
Con este contexto , el rol del secretario general del Sindicato de Petroleros Privados de Chubut, Jorge Ávila, fue objeto de fuertes críticas, por su decisión de votar a favor del decreto de Javier Milei para avanzar en un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en la Cámara de Diputados, lo que generó malestar entre los afiliados.

Los despidos y la falta de garantías para los operarios alimentan el descontento en la región. La falta de respuestas concretas genera un clima de tensión creciente, con incertidumbre sobre el futuro del empleo y la estabilidad de la cuenca. La situación se agravó con la confirmación de 290 despidos en Chubut tras la salida de Halliburton, una de las principales empresas de servicios petroleros.
La salida de empresas como Halliburton y YPF implica una caída en la actividad económica regional, afectando a numerosas pymes de la industria petrolera. Comercios, proveedores de servicios y otros sectores que giran en torno a la producción de hidrocarburos también ven amenazada su continuidad. Todo esto se suma la incertidumbre sobre el futuro de la cuenca, que enfrenta costos de extracción significativamente más altos que Vaca Muerta y una productividad en declive.
