El próximo miércoles, la Cámara de Diputados dará un paso decisivo en la lucha contra la creciente epidemia de ludopatía en Argentina, con un proyecto que busca regular las apuestas en línea, especialmente entre adolescentes y jóvenes. En un contexto de intensa presión por parte de plataformas y agencias de juegos de azar, los legisladores debatirán dos iniciativas clave para enfrentar este flagelo que se ha exacerbado desde la pandemia.
La Comisión de Prevención de Adicciones, presidida por Mónica Frade (Coalición Cívica), llevará a cabo un plenario que reunirá a varias comisiones, entre ellas las de Salud Pública, Familia y Juventud, para abordar el problema de la ludopatía en la era digital. El proyecto más avanzado, impulsado por Maximiliano Ferraro, propone medidas drásticas, como la prohibición total de la publicidad de juegos de azar en línea, que incluiría restricciones a redes sociales, influencers y celebridades. Sólo se permitiría la promoción en casinos físicos y agencias de apuestas legales.
Además, la iniciativa establece que las apuestas en línea solo podrán realizarse en plataformas registradas legalmente en el país, con limitaciones en los pagos a través de tarjetas de débito y billeteras digitales, restringidos a los montos que se permiten en los cajeros automáticos. Se prohibiría también el uso de tarjetas de crédito y otros métodos de pago no regulados. Otro punto clave del proyecto es la creación de un registro nacional de autoexclusión voluntaria para personas con problemas de ludopatía, permitiendo que los usuarios se autoexcluyan de las plataformas durante un período de hasta 24 meses.
El gobierno, que no contempla una prórroga de las sesiones ordinarias, se enfrenta a un tiempo limitado para tratar el proyecto antes del 30 de noviembre. En paralelo, una propuesta presentada por Silvana Giudicci, que cuenta con el apoyo del PRO y La Libertad Avanza, se muestra más flexible y con menos restricciones, aunque con menos posibilidades de avanzar en este contexto.
Con el número de casos de ludopatía entre los más jóvenes en niveles alarmantes, el Congreso busca actuar con urgencia ante un fenómeno que, según expertos, amenaza con convertirse en una crisis de salud pública.
