Desde la medianoche, el Mercado Artesanal de Salta se convierte en un vibrante escenario de colores, sonidos y aromas en el inicio de una de las celebraciones más esperadas del calendario cultural. El 1 de agosto marca una fecha especial: el tradicional Convite a la Pachamama, una fiesta que honra a la Madre Tierra con un fervor que conecta lo ancestral con lo contemporáneo.
Con una entrada libre y gratuita, el bullicioso mercado en Av. San Martín 2555 se prepara para abrir sus puertas a locales y visitantes. La jornada comienza con la sahumada, una ceremonia en la que el humo sagrado se esparce para purificar el espacio y a todos los presentes, un ritual que arranca justo a la medianoche. Luego, los asistentes podrán disfrutar de un convite de mate cocido con ruda en el patio de estacionamiento, un gesto de agradecimiento a la tierra por sus generosas ofrendas.
El mediodía trae consigo una muestra de delicias locales en el patio de comidas, donde los sabores regionales se entrelazan con la atmósfera festiva. A las 14:30 horas, el patio interno se transforma en el escenario de un ritual Calchaquí, conducido por la Comparsa Los Inkas del Tawantinsuyo. Este acto sagrado, cargado de simbolismo y respeto, celebra el vínculo entre los habitantes de la región y la Pachamama.
La culminación de la ceremonia se da a las 15 horas con el esperado Tradicional Convite a la Pachamama, una entrega del hilo yoki que simboliza el agradecimiento y la conexión con la Madre Tierra, a cargo del Coya Siares y la Comparsa Los Alegres del Mercado Artesanal. El evento se concluye con una vibrante actuación de Macarena Musiquera, quien llenará el patio externo con su música en honor a la Pachamama.
Mientras tanto, los espacios de venta y exposición del mercado continuarán abiertos de 10 a 20:30 horas, ofreciendo artesanías y gastronomía regional a todos los que se acerquen.
El anuncio de la festividad fue acompañado por la presencia de la directora del Mercado, Yanina Lenti, el chamán Coya Siares y miembros de la Comparsa Los Inkas del Tawantinsuyo, quienes compartieron la emoción de una tradición que sigue viva en el corazón de Salta.
