Cuatro años después, los médicos imputados enfrentan cargos por homicidio simple, mientras la familia busca justicia para el «Diez«.
Este martes comienza el esperado juicio por la muerte de Diego Maradona, ocurrido el 25 de noviembre de 2020, donde se pondrá en juego la responsabilidad de los profesionales que lo atendieron en su último tiempo. Los siete imputados, entre ellos los médicos Leopoldo Luque, Agustina Cosachov y el psicólogo Carlos Díaz, deberán enfrentarse a la justicia por posibles cargos de homicidio simple con dolo eventual, si se demuestra que la falta de atención adecuada pudo haber sido la causa de su deceso.

La fiscalía, encabezada por Patricio Ferrari y Cosme Iribarren, presentará como pruebas los controvertidos mensajes entre los médicos que evidencian una actitud de indiferencia hacia el estado de salud de Maradona, como los comentarios sobre su muerte inminente y la manipulación de la historia clínica.
Por su parte, las querellas, representadas por los abogados de los hijos de Maradona, buscarán la pena máxima para los imputados. Sin embargo, los defensores de los médicos sostendrán que Maradona era un paciente inmanejable y que su muerte, por un paro cardíaco inesperado, fue un evento fuera de su control. Además, la defensa alegará que la decisión de mantenerlo fuera de un centro de salud especializado fue tomada por la familia, no solo por los profesionales.


Este proceso, que podría durar entre cuatro y cinco meses, marcará un antes y un después en la lucha por esclarecer las circunstancias de la muerte de uno de los más grandes íconos del fútbol mundial. El fallo final, que se espera para julio, podría traer un cierre definitivo a esta larga búsqueda de justicia.
