Este 18 de enero, la familia de Fernando Báez Sosa conmemorará con una misa los cinco años del brutal asesinato de su hijo, mientras Graciela Sosa recuerda cómo la tragedia destruyó los sueños de un futuro lleno de esperanza para Fernando.
A cinco años del asesinato de Fernando Báez Sosa, sus padres, Graciela y Silvino, siguen inmersos en un dolor profundo e irreversible. Este 18 de enero la familia convocará a una misa en la Parroquia Santísimo Redentor, en Recoleta, para conmemorar a su hijo, cuya vida fue arrebatada a golpes por un grupo de rugbiers en Villa Gesell. “Este año, Fernando se recibía de abogado, pero unos cobardes lo mataron a traición”, compartió Graciela con gran dolor en las redes sociales.

A través de sus palabras, Graciela Sosa expresó el vacío inmenso que siente tras la pérdida de su hijo, quien soñaba con un futuro brillante en el derecho. «Para nosotros, el tiempo se detuvo el día que lo mataron», declaró, revelando el impacto irreversible que dejó la tragedia en su vida y la de su esposo. El crimen, perpetrado el 18 de enero de 2020, sigue marcando la lucha incansable de la familia por obtener justicia.
«A los asesinos no les tengo compasión. Gozaron de matar a un inocente»
Los responsables del asesinato de Fernando, hoy condenados, continúan en prisión, aunque la familia espera que las penas sean confirmadas de forma definitiva. La madre del joven no cree en el arrepentimiento de los rugbiers: «A los asesinos no les tengo compasión. Gozaron de matar a un inocente», expresó tajante, dejando claro que su dolor no se apaga con disculpas.


En febrero de 2023, el Tribunal N°1 de Dolores condenó a prisión perpetua a Máximo Thomsen, Ciro Pertossi, Matías Benicelli, Luciano Pertossi y Enzo Comelli por el homicidio agravado de Fernando Báez Sosa, cometido con premeditación y alevosía. Posteriormente, la Cámara de Casación bonaerense eliminó la alevosía de la sentencia, pero mantuvo la pena de prisión perpetua. Por su parte, Lucas Pertossi, Blas Cinalli y Ayrton Viollaz fueron condenados a 15 años de cárcel por ser considerados partícipes necesarios del crimen.
El recuerdo de Fernando y su lucha por ver a su hijo como abogado ha convertido estos cinco años en un interminable acto de resistencia. La misa será, además, un acto de acompañamiento para ellos y para quienes exigen que la muerte de Fernando no quede impune. “Necesitamos una Justicia que no solo marque un antes, sino un después y que la muerte de mi hijo no sea en vano”, concluyó Graciela, firme en su solicitud de justicia.
