El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha revisado a la baja sus proyecciones económicas para Argentina en su Informe de Perspectivas de la Economía Global (WEO), anunciando que la actividad económica del país se contraerá un 3,5% este año, frente al 2,8% pronosticado previamente en abril.
Pierre Olivier Gourinchas, economista jefe del FMI, destacó en una conferencia de prensa los efectos positivos de las medidas adoptadas por el Gobierno argentino para contener la inflación. «Hemos observado una significativa disminución de la inflación en Argentina», señaló Gourinchas. «Para 2024, proyectamos alrededor del 140%. Aunque sigue siendo alto, refleja en gran medida la inflación ya acumulada. La inflación mensual también está cayendo rápidamente gracias a las medidas enérgicas implementadas por las autoridades».
El economista subrayó que el equilibrio presupuestario logrado por el Gobierno es un hito significativo después de muchos años de desafíos fiscales persistentes. «El aspecto fiscal ha sido históricamente problemático en Argentina, y esta es la primera vez en mucho tiempo que se logra un presupuesto equilibrado», agregó Gourinchas.
Sin embargo, advirtió sobre los efectos económicos de estas medidas: «Las políticas monetarias más estrictas y el ajuste fiscal tienen un impacto directo en la actividad económica, reduciendo el gasto público y ajustando las condiciones monetarias». Esto, según el economista jefe, ha conducido a una desaceleración considerable proyectada para 2024.
Petya Koeva Brooks, subdirectora del Departamento de Investigación del FMI, comentó sobre el contexto regional y global: «A pesar de las revisiones a la baja para América Latina y el Caribe, esperamos una recuperación gradual a medida que se desvanezcan los efectos del ajuste fiscal y aumente la confianza del consumidor».
El informe del FMI también señaló riesgos persistentes, incluyendo la inflación de servicios que obstaculiza la desinflación y complica la normalización de la política monetaria. Además, destacó la incertidumbre política y las tensiones comerciales como factores que podrían aumentar las tasas de interés y prolongar el período de ajuste económico.
En conclusión, aunque se vislumbran signos de estabilización en la economía argentina para la segunda mitad de 2024, el camino hacia la recuperación total sigue enfrentando desafíos significativos.
