El viernes pasado, Salta se transformó en un infierno abrasador. La vasta extensión de pastizales, que usualmente se despliega en calma bajo el cielo despejado, se convirtió en un campo de batalla contra la voracidad de las llamas. Más de 400 valientes se lanzaron a la lucha, un ejército de hombres y mujeres que, durante más de 15 horas, enfrentaron el fuego con una tenacidad que desafiaba el sol inclemente y los vientos implacables del Zonda.
Durante la madrugada del sábado, el infierno continuó su furia. El intenso trabajo de sofocación se extendió a lo largo de los sectores más afectados de la Capital salteña, donde los focos de incendio seguían amenazantes. El gobernador Gustavo Sáenz, el ministro de Seguridad y Justicia, Marcelo Domínguez, el coordinador de la cartera, Oscar Loutayf, y el secretario de Seguridad, Fernando Acedo, recorrieron las zonas afectadas. Sus presencias no solo eran un símbolo de apoyo, sino un testimonio del compromiso de las autoridades en la lucha contra el fuego.
“Acompañamos a todo el equipo de Defensa Civil, Ejército, Bomberos Voluntarios y al equipo Municipal en las zonas más afectadas por los incendios de nuestra ciudad. Les agradezco profundamente por el trabajo que realizan para cuidar a los salteños”, expresó Sáenz, mientras el amanecer comenzaba a iluminar un paisaje todavía en llamas.

En el terreno, el jefe de la Policía, Diego Bustos, supervisó las operaciones junto a las autoridades y destacó la coordinación operativa que permitió el despliegue eficiente de recursos. Desde el Centro de Coordinación Operativa de la Policía de Salta y con el apoyo del Sistema de Emergencias 911, la articulación entre Provincia, Nación y Municipio se mostró como una maquinaria bien aceitada en medio del caos.
La acción de más de 200 efectivos de distintas áreas de la Policía, brigadistas forestales, cuarteles de Bomberos Voluntarios, cuadrillas municipales, y personal de Gendarmería Nacional, SAMEC y Desarrollo Social, fue crucial para manejar la crisis. Aguas del Norte y otros organismos también se sumaron a la asistencia de las personas afectadas, trabajando hasta las primeras horas del día.
A lo largo del sábado, las autoridades del Ministerio de Seguridad y Justicia informaron que todos los focos de gran magnitud habían sido contenidos, los perímetros asegurados, y que las labores continuaban en puntos de calor persistentes con material pesado. La Subsecretaría de Defensa Civil confirmó que no había llamas vivas, con varios focos controlados y otros sofocados. Sin embargo, el alerta permanecía activo.
En el barrio 14 de Mayo, inmediaciones de Coprotab, El Prado, Aybal, Circunvalación Oeste, escuela Agrícola, rutas provinciales 21 y 26, y en Las Estufas, las tareas de enfriamiento continuaban. La comunidad fue instada a reportar cualquier nuevo foco de incendio al Sistema de Emergencias 911.
Así, en el cálido anochecer del sábado, Salta se recupera, no sólo de las cenizas y el humo, sino del ardor y la angustia compartida, recordando la fortaleza de una comunidad unida en la adversidad. La provincia, como un organismo herido pero resiliente, se enfrenta a la amenaza con una determinación inquebrantable.
