Los datos que arroja el informe del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica no coinciden con los del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, ni los de INDEC. Hay consenso en que la pobreza es una de las mayores problemáticas que azotan a nuestro país. Y no es un problema que lleve meses en vigencia, sino décadas; pero la inconsistencia de los datos actuales no ayudan al análisis de la situación.
Desde el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG) lanzaron un informe donde aseguran que los índices de pobreza llegaron al 73,3%; 20 puntos por encima del dato expuesto por el Observatorio de la Deuda Social de la UCA (55,5%) correspondiente al primer trimestre del año. Y si buscamos en las fuentes oficiales, el último dato de INDEC ubica el índice de pobreza en 54,8% según la Encuesta Permanente de Hogares.
“Tres cuartas de la sociedad argentina ‘malviven’, pero aún seguimos hablando de un país de clase media”, publicó el CELAG en su cuenta de X y agregó “Si no asumimos este diagnóstico, esto es, que la Argentina de hoy vive mayoritariamente en condiciones de pobreza, seguiremos insistiendo en el error de proponer un proyecto político, social y económico sin anclaje en la realidad”.
Pero, ¿por qué los datos son tan desiguales? Para resolver esta pregunta es necesario saber qué analiza cada organismo. La EPH de INDEC se basa en “situación laboral, características demográficas básicas (edad, sexo, situación conyugal, etc.), características migratorias, habitacionales, educacionales e ingresos”. Por su parte, el método de la UCA -si bien tienen su propia encuesta- si depende de datos oficiales como, por ejemplo, la canasta básica total.
El doctor en economía y presidente del CELAG, Alfredo Serrano Mancilla, explicó en sus redes sociales cuál es el problema con estos informes: “Si un hogar posee 100 pesos más que el valor de la canasta básica total (CBT), solo 100 pesos más, dejaría de ser considerado pobre según los cálculos habituales. Sin embargo, ¿sería correcto afirmar que un hogar con un ingreso per cápita de 222.332 pesos mensuales es pobre, pero un hogar con un ingreso per cápita de 222.352 pesos mensuales no lo es?. No es correcto”.

La discrepancia entre estos informes revela la complejidad y la necesidad de un análisis más profundo para entender la magnitud real de la pobreza. Sin una evaluación uniforme y consensuada, es difícil delinear estrategias efectivas para enfrentar este desafío persistente. Abordar la pobreza con precisión y sensibilidad es esencial para desarrollar políticas que verdaderamente reflejen y respondan a las necesidades de nuestra sociedad.
