El evento generó opiniones divididas: un innovador uso de la tecnología, pero con críticas sobre su impacto ético y emocional.
En Helsinki, la iglesia luterana de San Pablo llevó a cabo un servicio religioso experimental en el que se combinó la tradición de la fe con las herramientas más avanzadas de la inteligencia artificial. Más de 120 asistentes, tanto locales como extranjeros, se reunieron para presenciar una mezcla inédita, que incluyó avatares generados por IA representando a figuras como Jesús, Satanás, y hasta al expresidente finlandés Urho Kekkonen. “El futuro es ahora”, afirmó la reverenda Petja Kopperoinen, quien impulsó la iniciativa.

Durante el evento, la inteligencia artificial intervino en diversas áreas, desde la creación de diálogos entre personajes hasta la composición de música. A pesar de los avances, Kopperoinen dejó claro que la IA no participó en los aspectos esenciales del servicio, como la absolución de pecados o la Eucaristía, por consideraciones éticas y espirituales. La reverenda destacó la importancia de mantener el componente humano en el ritual, reconociendo que la IA no puede reemplazar la calidez y empatía de las personas.
El uso de IA en contextos religiosos no es un fenómeno aislado; ya se han realizado experiencias similares en otros países. Sin embargo, el evento en Finlandia generó críticas, especialmente por su impacto ambiental y la falta de emocionalidad en la música creada por IA. Algunos asistentes señalaron que, aunque el evento fue divertido, carecía de la esencia de un servicio religioso tradicional. Sin embargo, tanto los líderes de la iglesia como algunos feligreses consideran que la IA puede ser útil como herramienta de apoyo, no como un sustituto de la interacción humana.
