El Gobierno nacional oficializó un ajuste del 2,5% en las tarifas de electricidad, que comenzó a regir el 1° de diciembre. Este aumento afecta a diversas categorías y subcategorías de los costos de distribución y energía suministrada, incluyendo el Costo Propio de Distribución (CPD) y el Costo de la Energía Suministrada en Malas Condiciones (CESMC). La actualización se formalizó con la publicación de los nuevos cuadros tarifarios de las empresas proveedoras, como Edenor, Edesur, Transener y otras.
El impacto de este aumento variará según el nivel de consumo y los ingresos de los usuarios, con un ajuste que será más pronunciado en algunos sectores que en otros. Además, este incremento se produce en un contexto de altas temperaturas previstas para el verano, lo que podría aumentar el consumo de electricidad y agravar la situación con cortes de luz debido al estado de las redes de distribución.
A pesar de la desaceleración del gasto en servicios públicos durante los últimos tres meses, los costos de electricidad siguen pesando fuertemente en los hogares. En noviembre, la canasta de servicios públicos representó el 50% del salario mínimo, con aumentos en la energía eléctrica y el agua, aunque los gastos en gas natural se redujeron. Estos ajustes continúan afectando el poder adquisitivo de las familias, a medida que se acercan los meses de mayor consumo energético.
