Las autoridades rusas aseguran que 337 drones fueron derribados durante el bombardeo, el más numeroso registrado hasta ahora en la guerra.
En la noche del lunes, Moscú vivió el ataque más intenso con drones desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania, cuando al menos 337 aeronaves no tripuladas fueron lanzadas sobre la capital rusa. El gobernador de la región de Moscú confirmó dos muertes y una decena de heridos tras el impacto de los escombros en edificios residenciales. Imágenes difundidas en redes sociales muestran las devastadoras secuelas del ataque, con ventanas rotas y techos perforados.

Este bombardeo ocurre horas antes de un crucial encuentro entre Estados Unidos y Ucrania en Arabia Saudita, donde se discutirá un plan de tregua parcial. Aunque Ucrania no ha reivindicado la autoría del ataque, el incidente refleja la creciente tensión y el riesgo de escalada en el conflicto.


El ataque se produce en un contexto diplomático complejo, con las autoridades ucranianas buscando reactivar el apoyo de Estados Unidos para avanzar en la resolución del conflicto, mientras que el gobierno ruso asegura haber derribado la mayoría de los drones lanzados hacia Moscú.
