En el bullicioso despacho del gobernador Gustavo Sáenz, una conversación cargada de promesas y urgencia tuvo lugar con Sebastián Amerio, el Secretario de Justicia de la Nación. El aire estaba electrificado con una preocupación palpable: la necesidad urgente de proteger a las víctimas de violencia doméstica. Este encuentro, cargado de compromisos y esperanzas, marcó el inicio de una nueva era en la seguridad personal con la inminente llegada de dispositivos de vigilancia electrónica.
El acuerdo es claro y ambicioso: en los próximos días, la provincia recibirá una avanzada tecnología de monitoreo. Cada víctima será equipada con un transmisor que actúa como un escudo invisible, mientras que el agresor llevará una pulsera o tobillera de rastreo. Este sistema funcionará en modo 24/7, garantizando una vigilancia constante. La tecnología, con su capacidad para crear una zona de exclusión alrededor de la víctima y alertar automáticamente a las autoridades ante cualquier infracción, representa un salto cualitativo en la lucha contra la violencia.
«Estamos dando un paso decisivo en nuestra batalla contra la violencia. Agradezco profundamente el compromiso del secretario y del Ministerio de Justicia», declaró Sáenz con una mezcla de satisfacción y determinación tras el encuentro.
El mecanismo es simple pero efectivo: si el agresor se acerca a la víctima o transgrede la restricción impuesta por la Justicia, el sistema envía una alerta inmediata al Centro de Monitoreo. Esta notificación permite que las fuerzas de seguridad actúen con rapidez, acumulando pruebas valiosas para el proceso judicial. En comparación con el tradicional botón antipánico, estos nuevos dispositivos ofrecen una solución más robusta y fiable, redefiniendo la protección personal con una precisión tecnológica sin precedentes.
Así, con un firme compromiso de mejorar la seguridad y la justicia, el gobernador Sáenz abre una nueva etapa en la protección de los más vulnerables, marcando un hito en la protección contra la violencia doméstica.
