En un episodio que pone en evidencia las falencias del sistema de seguridad, Franco Burgos, un detenido con antecedentes y acusado de un violento robo, logró escapar de una comisaría de Salta con la ayuda de un motociclista. Mientras se encontraba bajo custodia, Burgos aprovechó un descuido de los oficiales para agredir a uno de ellos y huir, siendo rápidamente asistido por su cómplice en moto, quien lo esperó en la puerta de la comisaría.
La historia comenzó con un robo a mano armada en la ciudad de Salta, donde un menor de 15 años fue asaltado por dos hombres, uno de ellos identificado como Burgos. El detenido, residente del barrio Democracia, se encontraba en prisión domiciliaria cuando cometió el delito. Durante su detención, se le secuestraron dos teléfonos celulares, elementos clave en la investigación.
El caos ocurrió cuando Burgos, aparentemente aprovechando un momento de descuido por parte de los efectivos encargados de su traslado, agredió a un policía y escapó. Según las autoridades, a pesar de la persecución, la huida de Burgos fue facilitada por un motociclista que lo recogió en el lugar, permitiéndole escapar rápidamente.
El caso ha generado gran preocupación en la comunidad, ya que pone de manifiesto los riesgos de un sistema de seguridad vulnerable a simples distracciones. Elisa Pérez, fiscal interina a cargo de la causa, anunció que se sigue buscando a Burgos, y ahora también a su cómplice motorizado. A través de un comunicado, hizo un llamado a la ciudadanía para colaborar con cualquier dato que pueda ayudar a dar con su paradero.
En medio de la búsqueda, surge una pregunta inquietante: ¿Cómo pudo un detenido con antecedentes y acusado de un delito tan grave escapar con tal facilidad? La respuesta, por ahora, sigue siendo una incógnita.
