En Salta, el consumo de carne vacuna sigue en picada, alcanzando niveles que no se veían en los últimos 26 años. Según el último informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), el consumo se desplomó un 14,1% en los primeros siete meses de 2024 en comparación con el mismo período del año pasado, reduciéndose a 45,6 kilos por habitante anual.
Las carnicerías barriales son un reflejo palpable de esta tendencia. «Las ventas han caído muchísimo, alrededor de un 30% en las últimas semanas,» señala la encargada de una sucursal en la avenida Roberto Romero. A pesar de la baja demanda, la carne para asado sigue siendo un capricho para algunos. «El precio del asado está en 8 mil pesos el kilo. La gente se lo sigue dando como gusto, pero muchas veces lo compra a crédito» agrega.
Durante la semana, los clientes optan por cortes más económicos. La molida común se vende a 5.500 pesos, la especial a 7 mil, y los cortes blandos alcanzan los 7.300 pesos.
«El panorama es complicado, pero es cuestión de tiempo» reflexiona la encargada. «Estamos tratando de adaptarnos a la situación económica con buena calidad y precios accesibles.»
La CICCRA confirma que el consumo de carne vacuna por habitante ha caído un 15,1% respecto al promedio del año pasado, destacando una preocupante disminución en el hábito de consumo.
Mientras tanto, la industria y los consumidores de Salta enfrentan una etapa de incertidumbre, aguardando señales de recuperación en un mercado afectado por el creciente costo de los alimentos y la fluctuante capacidad adquisitiva.
