El Gobierno no ha definido aún los detalles de los recortes, pero el foco está en las sucursales de municipios con altas tasas impositivas.
La transformación del Banco Nación en una Sociedad Anónima, un paso clave en la política económica del Gobierno de Javier Milei, abre un nuevo capítulo de incertidumbre para la entidad. A pesar de que el decreto firmado por el presidente no menciona explícitamente los despidos ni los cierres de sucursales, altos funcionarios nacionales adelantan que el banco reducirá su planta y prescindirá de algunas dependencias. La decisión final sobre qué sucursales cerrarán y cuántos empleados serán desvinculados estará a cargo de las autoridades del banco, aunque se priorizarán aquellos municipios con las tasas más altas.
Si bien el Gobierno busca eficientizar el banco y reducir el déficit fiscal, el cierre de sucursales afectará principalmente a aquellas ubicadas en 50 municipios, la mayoría en la provincia de Buenos Aires. Estos municipios ya enfrentan juicios y medidas cautelares por las altas alícuotas, lo que ha generado tensiones con las autoridades locales. En 2024, el Banco Nación ya había reducido un 7% su plantilla, lo que implicó la salida de unos 1.000 empleados.
