José “Pepe” Muratore, quien se ha aferrado al control del Mercado San Miguel a pesar de la intervención de la Municipalidad de Salta, ahora enfrenta una medida cautelar que le prohíbe acercarse a menos de 200 metros del lugar. La decisión, tomada por la justicia tras la negativa de Muratore a abandonar la administración, busca restaurar el orden público después de los disturbios provocados por su insistencia en mantener el poder, aún cuando las autoridades se lo exigían.
El fiscal Ramiro Ramos Ossorio fue claro: si Muratore es encontrado dentro del mercado, será retirado por la fuerza policial. Además, se le prohibió manipular cualquier documento relacionado con el establecimiento. Pero Muratore no cede. En sus declaraciones más recientes, desafió a los medios y a la justicia, diciendo: “Es un movimiento de prensa y ustedes ya se entregaron. Ya están esperando al interventor para ir a negociar, a arreglar. Hoy estamos dentro del mercado y no lo va a tocar nadie”. La arrogancia de su mensaje resalta la desconexión entre su percepción de control y la realidad de la medida judicial que lo está limitando.
En otro arrebato, Muratore añadió: “Rodó mi cabeza por todos ustedes así que decidan, tienen una noche para definir si van a vender el bingo o no lo van a vender. No dejen de pasar de mañana, pondré gente a venderlo, yo lo voy a sacar adelante. Es lo que me toca, ayer era un campeón y hoy soy un villano.” Estas palabras reflejan la victimización de quien, lejos de aceptar la intervención, parece empeñado en mantenerse como un líder, aunque su resistencia solo lo aleje de la resolución del conflicto. Mientras él se autodenomina héroe y mártir, la justicia avanza, dejando en claro que la ley tiene la última palabra.
